El coaching se plantea como un proceso facilitador de que una persona o grupo aprenda
por sí mismo a resolver sus dificultades, mejore los resultados obtenidos o desarrolle
nuevas competencias que concilien las necesidades personales y organizacionales.
A través de la figura del coach, se parte de una actitud de confianza que genera
un clima favorable para la puesta en marcha de acciones efectivas y mejora del rendimiento
de tal forma que se consigan los resultados perseguidos.
Para desarrollar estas habilidades se trabajará la comprensión y utilización de una serie de herramientas
basadas en diversos ámbitos del saber (neurociencia, management, antropología, etc.)
que enseñarán al participante cómo nuestro cerebro procesa la información, aprende
y lo pone en práctica.